¿Puede haber música sin músicos? Salvo que tus gustos se aproximen a los de Napoleón Bonaparte, que tildaba la música de ruido poco molesto, me dirás que, por lo general, no. Desde luego no hay escrituras sin escribas. En cambio, hay arquitectura sin arquitectos. Parece inevitable al tratarse de algo íntimamente relacionado con una necesidad básica, el cobijo. De la misma forma hay vestimenta sin modistos, véase el sari hindú, y hay hasta medicina sin médicos. Alguno dirá que esto último es curanderismo pero ¿quién no prefiere tomarse una aspirina y meterse en la cama antes que acudir a un profesional?

Todo esto viene a cuento de que confundimos la profesión con su objeto. El empresario se confunde con la empresa y, desde luego, el arquitecto se confunde con la arquitectura. Siendo así, no es de extrañar encontrar artículos como el de J. Toledo titulado “Propuestas para una arquitectura 2.0”. El texto habla más de la profesión que de arquitectura. Bueno, para ser justo, el artículo citado habla de bastante más y bien merece ser leído. Sólo me rechina cuando los tópicos principales del mundo 2.0, centrado en servicios y productos inmateriales, chocan con la materialidad del hecho arquitectónico. Dicotomías como servicios de gestión vs. producto acabado, me asustan. Si los profesionales no producen un proyecto (producto acabado), ¿se construirá un edificio, él que necesito para satisfacer mis necesidades de cobijo?

Hay arquitectura pero la profesión extrañamente parece necesitar mayores justificaciones. Aunque los profesionales definen totalmente nuestro hábitat, con frecuencia se acogen a visiones sociales para dar soporte a su labor. El número de la revista Lars dedicado a Higienismo y Arquitectura cita un escrito de 1923: “Dejad al arquitecto ser el médico de la casa, como el médico lo es del que la habita…” En la actualidad el ACE, consejo europeo de arquitectos, da seminarios sobre Sostenibilidad y Arquitectura. La visión social de lo sostenible y lo verde está al orden del día. (Viendo algunos edificios me conformaría con que fuesen mantenibles.) No digo que el hábitat no deba ser salubre, sostenible y muchas cosas más. Lo que me da miedo es que se pierda de vista el mayor valor añadido que puede aportar un profesional con su labor. Esto es, a mi parecer, producir un entorno bello que satisfaga las necesidades de los usuarios y les suponga una experiencia satisfactoria e inspiradora.

¡Vaya! Parece que me he olvidado de realidades importantes como promotores, políticos, … Desde luego hay cuestiones complejas y, en momentos de crisis económica, es la profesión en sí lo que más atención acapara. Hay que buscar mejoras de productividad y de calidad respondiendo a nuevas exigencias sociales y normativas. Corre mucha tinta (o en todo caso bits) sobre la profesión de arquitecto. Me parece bien. Sólo pido que no se olvide que hay arquitectura.

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Respuestas a este debate

hay arquitectura? pues no sé. de momento lo que ya no hay son arquitectos. nos hemos/han convertido en meros administratdores, como dice el artículo y que yo llamaría administrativos del hecho constructivo y la generación del edificio, arquitectura, en si. Yo, en respuesta tan pesimista como algunas del artículo, hace tiempo que con la entrada en vigor de los nuevos CTE, EHE, etc... digo que ahora somos meros "justificadores-responsables"..... justificadores porque es lo único importante que hay ahora en los proyectos en busca de la tan cacareada sostenibilidad.... justifica que algo queda, y responsables está claro, gracias a nuestros colegios entre paréntesis, defensores, somos responsables de todo. En nuestros proyectos han quedado apenas tres páginas y media docena de planos con los que se define y construye un edificio perfectamente y las cuatrocientas restantes son para justificar y que cualquier abogadillo recien salido te pille en la mas mínima.... ¿proyectos sin planos? ¿hechos por el usuario y a la vez que la obra? osea, otra vez como en tiempos de las catedrales, prueba a base de que se te caigan las bóvedas.¿para qué le servimos entonces al usuario al que en la mayoría de los casos no somos mas que un estorbo o trámite burocrático más? Apaga y vamonos. Mejor pasamos a la arquitectura 3.0 y a construir estaciones espaciales, porque aqui se están pasando. Yo antes calculaba y daba vueltas a una estructura durante una semana, ahora intento que no pase de dos horas porque el resto no me deja para más.

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De ser una profesión muy completa, inexistente en Europa, nos han convertido en lo que reza el dicho: "somos como el liendre, que de todo sabe y de nada entiende" no es que haya que cambiar la arquitectura que aqui siempre ha funcionado bien, mucho mejor que en otros sitios, sino que a alguien le está interesando que esto cambie. Hay mucho pastel.

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Seguimiento con el tema "Lo sostenible está de moda", en Valladolid celebran un congreso internacional a mediados de noviembre. Adjunto el programa por si es de interés.

En cuanto a la respuesta de Paco debo confesar que siempre he pensado que los arquitectos españoles cargan con excesivas responsabilidades legales. Es cierto, o al menos lo ha sido, que la sociedad compensa esta carga con reconocimiento de estatus y cierto desahogo económico pero, la presión psicológica es tremenda. El ser responsable de temas que en último término no se pueden controlar lleva a no pocos profesionales a posiciones paranoicas.

El ser responsable de temas que en último término no se pueden controlar no es privativo de los arquitectos, a cualquier consejero delegado de una empresa medianamente compleja le sucede lo mismo. Aquitectos, consejeros delegados y muchos otros aparecen como los pringados de una sociedad que tiende a rehuir responsabilidades. Valga como arquetipo nuestra casta política.

No quiero parecer pesimista. Soy más bien del parecer que las cosas deben hacerse lo mejor que se puede. Es una cuestión de satisfación personal con la labor bien hecha, aunque no te lo agradezca nadie más. :)
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Peter Hodgson dijo:
En cuanto a la respuesta de Paco debo confesar que siempre he pensado que los arquitectos españoles cargan con excesivas responsabilidades legales. Es cierto, o al menos lo ha sido, que la sociedad compensa esta carga con reconocimiento de estatus y cierto desahogo económico pero, la presión psicológica es tremenda. El ser responsable de temas que en último término no se pueden controlar lleva a no pocos profesionales a posiciones paranoicas.

El ser responsable de temas que en último término no se pueden controlar no es privativo de los arquitectos, a cualquier consejero delegado de una empresa medianamente compleja le sucede lo mismo. Aquitectos, consejeros delegados y muchos otros aparecen como los pringados de una sociedad que tiende a rehuir responsabilidades. Valga como arquetipo nuestra casta política.


Una de las cosas buenas que veo en los cambios que parece que se ponen en marcha últimamente es que se tiende a repartir responsabilidades. Claro que eso posiblemente implique repartir competencias, ya sea entre arquitectos o entre un grupo de trabajo que probablemente sea cada vez más variado.

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[ Aunque ya la puse en mi blog, pongo aquí mi respuesta a los argumentos de Peter para que el debate mantenga una mínima coherencia: ]

Hola, Peter

Buena aportación al debate, la más crítica hasta el momento y por ello con un punto especial de interés. Por mi parte, voy a intentar matizar algunas cosas.

Hasta donde yo sé, hay al menos dos cosas que responden a la definición de arquitectura: el conjunto de objetos/entornos construidos en sí y la disciplina profesional.

Cuando hice el ejercicio mental de trasladar lo 2.0 a la arquitectura, lo hice sin demasiada estructura lógica (para que fuera un auténtico "brainstorm") y por tanto sin distinción entre ambas definiciones; quizás por eso se encuentran mezcladas y pudiera parecer que confundidas. Seguramente la separación de ambas sería un punto a atender si se quiere seguir trabajando en esta línea, y en ese sentido tu comentario es una muy buena aportación que me anoto al margen.

En mi caso, la explicación para haberme centrado en la profesión es sencilla: lo 2.0 afecta básicamente a la forma en que se hacen las cosas, no tanto a su resultado final o a su contenido. Y eso, al trasladarlo a nuestro ámbito, justifica que acabe hablando más de la arquitectura como profesión. Y eso me lleva a otra cosa:

Dices que te "rechina cuando los tópicos principales del mundo 2.0, centrado en servicios y productos inmateriales, chocan con la materialidad del hecho arquitectónico". Me parece también un muy buen argumento. De hecho esos son los puntos más difíciles de imaginar o llevar a cabo de los que desordenadamente fui enumerando. Quizás sea un error por mi parte imaginar que lo 2.0 llegaría al producto en sí: la propia web 2.0 no hace referencia muy directa al contenido. Quizás sí haya consecuencias indirectas en los propios edificios, pero eso está por ver, yo sólo hago conjeturas. Creo que no se trata aquí de "dospuntocerizar" la arquitectura a saco y porque sí, sino de aplicar teóricamente esos conceptos importados para ver si podemos sacar algo interesante.... o no.

[ Hasta aquí el comentario en mi blog. Lo que sigue son cosas que añado a raíz de releer lo que se comenta aquí ]

Comentas lo mucho que se habla de la arquitectura como profesión-servicio en detrimento de la arquitectura como objeto-producto. A mí me parece razonable que sea así. Me parece razonable que haya que hablar de ambas cosas, y que tras cierto tiempo centrando el debate mayoritariamente en el "qué", se hable ahora intensamente del "cómo". Y más si las condiciones socioeconómicas y culturales invitan a hacerlo.

Yo creo que el "qué" (que tu llamas arquitectura a secas) no está olvidado, ni mucho menos. De hecho debates tan directos como el formal y el constructivo siguen totalmente activos, con la necesaria redefinición que implica el manoseado concepto de sostenibilidad, por un lado, o con las propuestas en la línea de lo paramétrico (CAD/CAM/CAE, processing, grasshopper, etc), por citar dos ejemplos muy contemporáneos. Todos esos debates hablan de arquitectura.

Aunque en algunas de esas líneas parece que estemos olvidando que la arquitectura es para los usuarios, tampoco creo que esto sea generalizable. De hecho el cambio que muchos imaginamos avanza precisamente en ese sentido, dando voz al habitante, tratando de unir, en la medida de lo posible y lo deseable, lo mejor de la arquitectura sin arquitectos con lo mejor de la arquitectura con arquitectos.
Para mí no existe casi posibilidad de que un proyecto participativo "a lo 2.0" no tenga como objetivo "producir un entorno bello que satisfaga las necesidades de los usuarios y les suponga una experiencia satisfactoria e inspiradora". Caería por sí mismo.

Si no se habla más de ello es porque cada tema de debate tiene su momento álgido. Como dijo Victor Hugo, no hay nada tan poderoso como una idea a la que le ha llegado su momento. Y si llega un momento en que la profesión parece necesitar más justificaciones que nunca, no está de más ver qué sucede. Podemos no pensar en ello y encontrarnos un día con que la "arquitectura a secas" sigue su camino, de nuevo, sin arquitectos. O podemos plantearnos otras posibilidades: ¿podemos seguir aportando algo los arquitectos a la arquitectura?

¡Un saludo! Y gracias por hacerme partícipe de este debate.

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